Dopo lo scrutinio del 69% delle schede la situazione è questa:
Voti per il SI: 59,53%
Voti per il NO: 40.47%
Anche questa volta si va verso una decisa affermazione delle proposte governative. E’ un risultato netto al di là di ogni considerazione. E’ da questo che si deve ripartire. Spiace vedere che il Corriere della Sera si offre ad una facile critica quando, per attirare l’attenzione dei lettori, nel titolo parla di “socialismo indio” o addirittura rimarca il fatto che ora la religione cattolica non è più la religione ufficiale (la domanda è: perché tra le decine di cose interessanti hanno messo proprio questa sopra il titolo? Risposta: il lettore medio ora dirà; caspita in Bolivia hanno istaurato il socialismo reale all’Unione sovietica?). Questo l’articolo del Corriere di ieri. Qui invece il sempre ottimo Gennaro Carotenuto, molto utile per dare un'idea di quali significativi cambiamenti introduce la nuova Costituzione. Di seguito l’articolo della BBC Mundo, anche questo di ieri.
Bolivia "aprobó" la nueva Constitución
Max Seitz, BBC Mundo.
Morales instó a los bolivianos a unirse para aplicar la nueva Constitución.
Los bolivianos aprobaron el domingo la nueva Constitución impulsada por el presidente Evo Morales, según sondeos a boca de urna que además reflejan un fuerte rechazo al documento en las regiones gobernadas por la oposición autonomista.
Según proyecciones difundidas por canales de televisión, alrededor del 60% de la población dijo "Sí" a la Carta Magna, mientras que un 40% se pronunció por el "No".
Sin embargo, otros datos también extraoficiales reflejan un margen más estrecho entre las dos opciones.
En el nivel departamental, el rechazo al proyecto constitucional habría sido mayoritario en las regiones de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija, las mismas que el año pasado aprobaron estatutos autonómicos de forma unilateral.
Mientras que el gobierno habría obtenido ganancias en La Paz, Cochabamba, Oruro y Potosí, departamentos en los que Morales tiene su base electoral.
En Chuquisaca -en cuya capital, Sucre, sesionó la Asamblea Constituyente- la batalla entre el "Sí" y el "No" fue reñida. La prefecta opositora Savina Cuellar anunció su "desacato" a la Constitución en caso de un triunfo gubernamental.
La Corte Nacional Electoral dará a conocer los resultados oficiales en una semana.
Reacciones
No bien se conocieron los resultados a boca de urna, el presidente Morales celebró la ratificación de los cambios radicales que ha encarado su gobierno de centro-izquierda.
Ante miles de simpatizantes reunidos en La Paz, Morales dijo: "Hoy se refunda una nueva Bolivia con igualdad de oportunidades para todos".
"El sector más humillado y marginado ahora es reconocido", añadió, en referencia a los campesinos y los indígenas que su gobierno ha intentado reivindicar, dándoles más protagonismo en la política y la economía.
El mandatario instó a los bolivianos a unirse para aplicar la nueva Constitución y convocó a los prefectos de todo el país a crear un consejo de autonomía.
Por su parte, la oposición del departamento de Santa Cruz también festejó lo que consideró un triunfo del "No".
Su prefecto, Rubén Costas, advirtió que no permitirá que la aprobación de la Carta Magna de línea indigenista y socialista sea utilizada por el gobierno para impulsar un proyecto "totalitario".
Costas pidió un "gran pacto nacional" que revise la Constitución, porque -según dijo- el "mandato del pueblo (cruceño) no puede ser negado por la soberbia" del gobierno.
¿Más división?
Analistas dijeron a BBC Mundo que los resultados -no confirmados- del referendo ratifican la polarización que hay en Bolivia entre los departamentos orientales gobernados por autonomistas y los occidentales leales a Morales.
Asimismo, confirman la división existente entre las zonas urbanas y rurales dentro de las regiones del Este.
Los observadores añadieron que, si bien la fractura de Bolivia parece mantenerse, la victoria del "Sí" podría acentuar la tensión entre Morales y la oposición.
Es que la aplicación de la Constitución requiere la aprobación de más de un centenar de leyes en el Congreso, en cuya cámara alta el oficialismo es minoría.
El gobierno ha amenazado con implementar la Carta Magna por decreto si la oposición bloquea su reglamentación en la Legislatura, y sus detractores han replicado que no lo permitirán.
"El resultado del referendo podría conducir a más enfrentamientos legales, pero también ilegales", comentó a BBC Mundo el analista político Mario Galindo, del Centro Boliviano de Estudios Multidisciplinarios, quien no descartó nuevos episodios de violencia.
Tierra
En el referendo también se preguntó a la población -en el marco de la reforma agraria propuesta en la Constitución- cuál debería ser la superficie máxima de tierras que puede acumular un ciudadano, ya que el excedente estará sujeto a la expropiación.
Según las proyecciones extraoficiales, el 70% se inclinó por fijar un límite de 5.000 hectáreas, mientras que el 25% prefirió un tope de 10.000 hectáreas (el resto de los votos fueron en blanco o nulos).
Más de 3,8 millones de bolivianos votaron en el primer referendo constitucional de la historia del país. Para ser avalada, la Carta Magna debía obtener la mitad más uno de los sufragios.
La jornada transcurrió en calma, a pesar de que hubo denuncias no confirmadas de fraude por parte de la oposición.
La votación fue seguida por centenares de observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA), la Unión de Países Sudamericanos (Unasur), la Unión Europea y el Centro Carter, en medio de un importante operativo de seguridad.
Reformas
La nueva Constitución, aprobada en diciembre de 2007 sin presencia de la oposición, reemplazaría a la que está vigente desde 1967.
Entre sus 411 artículos se destacan los siguientes puntos: permite la reelección presidencial por un período, da más poder a la mayoría indígena, define una serie de autonomías étnicas y regionales, consagra la nacionalización de los recursos naturales y promueve la reforma agraria.
Los departamentos opositores rechazan la Carta Magna porque dicen que sienta las bases para que Morales se perpetúe en el poder, da al Estado demasiada injerencia en la economía y no les concede el grado de autonomía que reclaman.
Además afirman que la Constitución es divisionista y discrimina a los blancos y mestizos en favor de los indígenas.
Si veda anche ”i dieci grandi cambiamenti” e “il limite al latifondo”.
El gobierno de Bolivia anunció que a partir de este mes, el país tendrá su propia aerolínea: la empresa estatal Boliviana de Aviación (BoA), que operará con base en la ciudad de Cochabamba, en el centro del país.
El viceministro de Transporte de Bolivia, José Kinn, dijo a BBC Mundo que BoA funcionará en un principio con dos aeronaves Boeing 737-300, y realizará trayectos entre las tres principales ciudades del país: La Paz, Santa Cruz y Cochabamba.
Hasta el momento, Bolivia ha recibido la primera de las aeronaves, y según Kinn, la segunda podría arribar a principios de la semana próxima, aunque no hay fecha aún para el comienzo de las operaciones comerciales, previsto para enero.
BoA, que contará inicialmente con un equipo de 12 pilotos, estima ampliar su flota a cinco aeronaves a lo largo del año, cuando extendería sus operaciones a otros países de la región.
La empresa estatal se formó con el respaldo de US$15 millones del Tesoro General de la Nación de Bolivia, y funcionaría de forma comercial, sin subsidios.
El presidente boliviano, Evo Morales, confió en que la nueva aerolínea, junto con Transportes Aéreos Militares (TAM), que es administrada por la Fuerza Aérea Boliviana, pueda romper el monopolio que en la actualidad tiene la privada AeroSur.
Resurrección estatal
BoA busca llenar el espacio que dejó Lloyd Aéreo Boliviano (LAB), la aerolínea estatal que pasó a manos privadas antes de dejar de funcionar en 2007, por problemas financieros y de seguridad.
Según dijo a BBC Mundo el viceministro Kinn, el oficialismo buscará evitar que se repita la historia con BoA.
"En el proyecto de la nueva constitución, que creemos que se aprobará, se están poniendo candados a las privatizaciones", señaló el responsable de Transporte.
El funcionario desechó además los temores de que la empresa pueda caer en problemas financieros, y confió en que el uso por parte de los funcionarios del gobierno de la nueva línea aérea le garantice un mínimo margen del mercado.
BoA se suma a una serie de nuevas empresas estatales creadas por el gobierno de Morales, entre las que también se incluye la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa), Azúcar de Bolivia (Azucarbol), la Empresa de Cemento Boliviano (Ecebol), además de una papelera y plantas de lácteos.
De estas, en la actualidad sólo Emapa está en operaciones, mientras que las otras estarían aún en construcción.
Controversia
El lanzamiento de la nueva línea aérea de bandera suscitó críticas por parte de la oposición, que apuntó contra los sueldos que recibirán los empleados de la flamante empresa.
El partido Podemos pidió a la Cámara de Diputados que la Contraloría General de la República realice una auditoría para determinar la legalidad de los sueldos, que en algunos casos superan los del presidente Morales (US$1.500).
Sin embargo, el viceministro Kinn desechó las acusaciones de la oposición y consideró necesario los sueldos más altos.
"Nosotros sabemos que la única manera de contar con personal eficiente, calificado, especialmente en la parte de pilotos, es pagando lo que el mercado pide, y el mercado está por encima del sueldo del presidente", dijo a BBC Mundo.
El Presupuesto General de la Nación 2009, que entró en vigencia el 1 de enero, señala que "las empresas públicas nacionales estratégicas podrán incorporar en sus escalas salariales renumeraciones mayores a las del Presidente de la República, siempre que se destine a personal especializado y reglamentado por decreto".
Quienes viven en Bolivia no pueden negar que la guerra mediática existe. Por un lado unos medios privados duramente combativos a las propuestas de Morales, por otro, un gobierno que intenta desarrollar propuestas de comunicación que permitan el acceso a los sectores indígenas populares e intelectuales que defienden los cambios políticos. La confrontación es de tal envergadura que no han faltado agresiones a periodistas y ataques a medios de comunicación desde cualquiera de las dos posiciones, conscientes de que el frente mediático es un terreno clave en la lucha por el dominio político de Bolivia. Veamos con qué medios de comunicación cuenta la ciudadanía boliviana, cuáles son sus posiciones ideológicas, qué intereses tienen sus propietarios y cómo ha evolucionado el panorama en los casi tres años de gobierno de Evo Morales.
Prensa escrita
No existe una predominante prensa nacional por lo que es importante atender a los diferentes departamentos. El periódico de más venta y prestigio es El Deber de Santa Cruz, buque insignia del conglomerado propiedad de la familia Rivero, una burguesía tradicional de los medios de comunicación. Los Rivero poseen también acciones en la televisión PAT (Periodistas Asociados de Televisión).
El Deber de Santa Cruz, junto a una parte de la televisión PAT, conforman el Grupo Líder integrado también por 9 diarios (entre ellos, La Prensa de La Paz, El Alteño de El Alto, Los Tiempos de Cochabamba, El Nuevo Sur de Tarija, El Correo de Sucre y El Norte de Montero y El Potosí de Potosí), dos radioemisoras y dos canales de TV mas servicios corporativos de impresión y edición.
Ideológicamente, El Deber representa a la derecha regional cruceña que ha abanderado las reivindicaciones autonómicas de su departamento y de la llamada “media luna” como modo de conservar los privilegios que durante 20 años de neoliberalismo han disfrutado los partidos tradicionales. Tras la “derrota” de esta derecha autonomista en el referéndum revocatorio, El Deber, junto a otros medios, se ha dado la tarea de impulsar el recambio de los representantes de la elite cruceña, con la intención de impulsar nuevos liderazgos que hagan frente al presidente Evo Morales.
El segundo grupo relevante (tras el Grupo Líder) es el español Prisa, cuya cabecera más destacada es La Razón de La Paz. Aunque no forma parte, sí reproduce reportajes especiales del denominado Grupo de Diarios de América (GDA), una agrupación de periódicos latinoamericanos que comparten una clara línea de derechas. El grupo Prisa, al igual que el grupo Líder, cuenta también con un canal de televisión, la red ATB. Los intereses del grupo Prisa en Bolivia están inevitablemente ligados a los grandes grupos económicos españoles (Repsol, BBVA, Iberdrola...) con quien comparte importantes compromisos empresariales. En la medida en que las políticas de Morales se han manifestado en defensa de la propiedad boliviana de los hidrocarburos o de los sistemas de pensiones, se ha granjeado la oposición del grupo español como bien se refleja en sus medios. Ya anteriormente, La Razón se situó al lado de los presidentes neoliberales (desde Jorge “Tuto” Quiroga a Gonzalo Sánchez de Lozada, “Goni”). La propiedad de Prisa sobre La Razón se remonta a la amistad que unía a su anterior dueño, Raúl Garafulic, que fue embajador del dictador Hugo Banzer en Madrid, donde precisamente conoció y entabló fuerte amistad con Jesús de Polanco, lo que sirvió posteriormente para que Prisa comprara el grupo Garafulic.
Prisa vendió en 2007 a un empresario cruceño El Nuevo Día de Santa Cruz y mantiene en el occidente del país El Extra, el diario sensacionalista por excelencia con amplia llegada a los sectores más populares.
Al margen de estos dos grupos (grupo Líder y el grupo Prisa) está, en el campo de la prensa escrita, el decano de la prensa nacional boliviana que es El Diario de La Paz, propiedad de la familia Carrasco. El patriarca, Jorge Carrasco Cansen, está en libertad condicional acusado de asesinar a su esposa dinamitando el automóvil en el que viajaba, tras descubrirle en un engaño amoroso.
Además de los citados, en Santa Cruz se encuentra el diario El Mundo, de extrema derecha rozando el racismo, propiedad el grupo Mega, junto con el canal de televisión Megavisión-Santa Cruz y servicios de banca hipotecaria, parques de diversiones y otros. Uno de sus accionistas, Juan Carlos Durán, fue un destacado legislador del partido del neoliberal Gonzalo Sánchez de Lozada.
En Tarija, también encontramos El País, cercano a las posiciones de la Prefectura de Tarija, en manos de un político de derechas.
En el departamento del Beni, la región que obtuvo la votación mayoritaria a favor de la autonomía departamental, hay dos periódicos: La Palabra del Beni y La Misión, ambos en abierta oposición al gobierno, el último es propiedad del senador de Podemos y ex ministro del dictador Hugo Banzer, Wálter Guiteras.
Como hemos podido comprobar, todos los diarios citados son, en su mayoría, de una línea ideológica de derechas y hostiles al gobierno. A excepción de los que son propiedad de la española Prisa, los dueños son siempre familias con larga tradición periodística o grupos oligárquicos locales.
Los dos intentos por parte del gobierno de Evo Morales de impulsar un diario de tendencia más cercana han fracasado. El primero fue en agosto de 2007, se llamó Liberación y duró escasas tres semanas. El segundo, meses después, ni siquiera llegó a las calles. Los problemas económicos fueron la causa de ambos fracasos, dejando a la militancia progubernamental sin un periódico de referencia.
En cuanto a los semanarios, su tirada es muy baja, y básicamente serían dos: Pulso, en el espacio político de la derecha, con sede en La Paz, y La Epoca, ya en la izquierda, tras ser adquirida por militantes cercanos al MAS, el partido de Evo Morales.
En Santa Cruz, también está el semanario Número Uno, de tendencia derechista, dirigido por Maggy Talavera, ex jefa de redacción de El Deber y El Nuevo Día.
Entre los mensuales han aparecido nuevas cabeceras. Entre ellas, Placer y poder, Tiempo y Tal cual, todas ellas en el lado crítico al gobierno. La reaparición en abril de 2008 de la edición boliviana de Le Monde Diplomatique -que estuvo ausente dos años de las calles tras su primera época entre 2000 y 2005- coloca un cierto contrapunto, desde la izquierda, al panorama de las publicaciones mensuales.
Televisiones
En los últimos cinco años, los canales Unitel, ATB y Red Uno lideran las audiencias y acaparan el 70 % de la publicidad.
Como señalamos anteriormente, el grupo Prisa es dueño de ATB (Asociación de Teledifusoras de Bolivia). Unitel, la más abiertamente opositora a Evo Morales, es propiedad de la familia Montesinos, grandes latifundistas propietarios de al menos 40.000 hectáreas en Santa Cruz, concedidas por el INRA (Instituto Nacional de Reforma Agraria, en los gobiernos neoliberales del pasado).
La tercera privada es Red Uno, propiedad de Ivo Kuljis, otro empresario de Santa Cruz que en el pasado incursionó en la política siendo candidato de la derecha a la vicepresidencia.
El cuarto canal es Bolivisión, propiedad del magnate mexicano-estadounidense Ángel “El Fantasma” González.
La red PAT es propiedad de la ya citada familia Daher (60 %) -cuya actividad empresarial está dedicada a la aerolínea Aerosur y a la electrónica con 18 líneas de distintos campos, entre ellos Sony, LG, Daewoo, HP- y el grupo Líder, comandado por El Deber (40%).
Por último queda la única cadena pública, Canal 7, en estado muy precario, con tecnología anticuada. A pesar de los últimos intentos de modernización, sus instalaciones siguen estando lejos de la tecnología moderna de los canales privados, contando únicamente con una ventaja, su alcance en todo el país debido a las repetidoras del estado. Debido a las tendencias derechistas de las demás canales, el canal siete (con una abierta tendencia progubernamental) ha recuperado audiencia y se ha colocado en cuarta posición en el ranking, tras Unitel, ATB y la Red Uno.
No debemos olvidar otras televisiones como la prooficialista RTP (Radio Televisión Popular) en el occidente del país, propiedad de Monica Medina, viuda del fallecido líder del partido nacionalista de izquierda Condepa, Carlos Palenque; la red del Sistema Universitario y la Cadena A, nacional pero con mayor audiencia en La Paz.
De nuevo se repite la pauta de la prensa escrita de dominio de la línea crítica y combativa contra el gobierno de Evo Morales. La prensa circunscrita a la elite cultural y la televisión destinada a los sectores populares.
Radios
Así como la prensa tiene una implantación muy pobre en Bolivia, las radios son los medios estrella. Es, sin duda, el formato más popular y con más penetración.
La red más importante es Erbol, de línea progresista, propiedad de la iglesia de base y con gran influencia popular. Está dirigida por Andrés Gómez Vela Gareca, ex jefe de redacción del diario La Prensa, y su posición es de apoyo crítico a Evo Morales.
La Iglesia tiene también otra emisora, Fides. A diferencia de Erbol, responde a los sectores conservadores y jerárquicos de la Iglesia, comandada por el cura español Eduardo Pérez Iribarne.
La tercera en discordia es Radio Panamericana, propiedad de la familia Dueri, dueños también de casinos y del mayor sello discográfico del país, Discolandia. Son también propietarios del hotel de lujo Presidente en La Paz, de cinco estrellas. Miguel Dueri, el cabeza visible de la familia, fue embajador de con el gobierno del derechista Gonzalo Sánchez de Lozada en los Emiratos Arabes Unidos.
A estas tres grandes cadenas de radio (Erbol, Fides y Panamericana) hay que añadir la radio pública Radio Patria Nueva que en mayo se unió a la recientemente creada por el gobierno Red de Radios Comunitarias. Esta red arrancó sus emisiones el pasado 1º de Mayo con un mensaje del presidente Evo Morales y tiene como objetivo dar la voz a las comunidades campesinas e indígenas del país y restar audiencia a las grandes radios. Su director es Iván Maldonado y bajo el nombre oficial de Sistema Nacional de Radios de los Pueblos Indígenas agrupa a una treintena de radios comunitarias. Está administrado por un Consejo Directivo conformado por cinco dirigentes y representantes comunitarios y originarios.
En internet, es importante recordar la web de la agencia de prensa del estado, la Agencia Bolivariana de Información (ABI), de la cual se nutren numerosos medios alternativos bolivianos y extranjeros.
Alternativos
En cuanto a radios alternativas, es de destacar Radio Wayna Tambo, en el Alto, donde el colectivo del mismo nombre aglutina a todo el movimiento alternativo de la ciudad de El Alto, la de mayor combatividad de Bolivia.
En Internet, encontramos la agencia de noticias Bolpress, integrada por un colectivo de periodistas de izquierdas ajeno al gobierno, y otros portales como la edición boliviana de Indymedia y Econoticias que se sitúa políticamente a la izquierda del gobierno de Evo Morales, desde posiciones indigenistas o troskistas.
El surgimiento de un cada vez más rico panorama de publicaciones alternativas escritas pero con escasa difusión, completa un espectro mediático en creciente polarización. Así tenemos periódicos como Pukara (de tendencia indigenista) Combate (anarquista), y Lucha Socialista (troskista, línea IV Internacional) y Chasqui Socialista (del Movimiento Socialista de los Trabajadores). También la publicación semanal Hormigón Armado, realizada por trabajadores limpiabotas adolescentes y chicos de la calle en La Paz.
A pesar del abrumador dominio de los medios privados opositores, y al igual que en Venezuela, el discurso sigue centrado en las acusaciones contra Evo Morales de intentar acabar con la “libertad de expresión” y su supuesta amenaza de cierre de medios. Las protestas de diferentes organizaciones de propietarios y lobbys de prensa logró que se cambiase el artículo referente a la información del proyecto constitucional que se votará el próximo 25 de enero. De obligarles “a informar con veracidad y responsabilidad” se ha pasado a dejarlo en manos de la “autoregulación”. Una vez más, los medios de comunicación vuelven a ser el único poder que solo debe rendir cuentas a él mismo.
Lo que sí es evidente es que, a pesar del predominio del discurso opositor entre los medios, su efectividad está siendo poca a la vista de los resultados electorales. Se pudo comprobar en el referéndum revocatorio propuesto por el gobierno el pasado 10 de agosto. El alineamiento editorial e informativo del gran espectro mediático privado, desde periódicos a radios y televisiones, se dio a la tarea de denunciar constantemente las supuestas deficiencias del padrón electoral, a calificar de ilegal la convocatoria y a alarmar con catastróficas consecuencias que llevarían a una situación de violencia en el país. Basta observar el caso del periódico La Razón, propiedad del grupo español Prisa [1] o el de la Asociación Nacional de Prensa (ANP), entidad que agrupa a los propietarios de medios de comunicación escrita, emitiendo un comunicado donde pedía la suspensión del referéndum revocatorio, argumentando que esa medida tiene “altísimo poder explosivo y, por lo tanto, destructor de la nacionalidad”. Su mensaje fue ignorado por los bolivianos, el 67 por ciento ratificaron a su presidente Evo Morales, trece puntos por encima de la entonces histórica victoria de las elecciones presidenciales de diciembre de 2005. La conclusión es que la ciudadanía puede participar de la industria mediática del entretenimiento pero no dejarse llevar por su discurso político de oposición que quizás, por machacón e insistente, termina perdiendo efectividad y provocando el hartazgo.
Eso no debería ser motivo para dejar de reivindicar ante los gobiernos un aumento de la presencia de los sectores populares en los medios, y que se incorporen mecanismos de democratización que permitan el acceso ciudadano a la televisión y la prensa. Es necesario que el discurso no esté monopolizado por grandes empresas privadas que han convertido la información en una herramienta política contra los gobiernos progresistas.
[1] Bajo H. Ricardo. “Prisa contra el revocatorio o 13 ataques con razón”. Rebelión.org 23-7-2008.